Argentina, una nación pobre en un territorio rico

La abundancia o ausencia de recursos naturales transables y de subsistencia no pueden considerarse bendición del cielo ni excremento del diablo. El atraso es responsabilidad de las elites gobernantes, porque los países exitosos son lo que estructuraron sistemas políticos democráticos con  economías normales, sin restricciones a la propiedad ni a la competencia, abiertos a las nuevas  tecnológicas y a la innovación.  

por Alejandro Arratia

Los nuevos tiempos han demostrado que la abundancia o ausencia de recursos naturales transables y de subsistencia en una población determinada no pueden considerarse bendición del cielo ni excremento del diablo. Norte América, Europa y Asia, espacios del planeta con carencias e imperfecciones (hay que incurrir en la perogrullada) ofrecen ejemplos de riqueza en territorios con o sin caudales materiales. En África y  América Latina encontramos muestras con características opuestas.

Un caso paradigmático de  nación pobre en territorio inmensamente rico es Argentina, hoy en crisis, una más, parece eterna, casi su estado natural, pero no fue así siempre. A principio de la pasada centuria los  pronósticos eran un desarrollo superior a los Estados Unidos y su per cápita alcanzó a superar el de Francia. A partir de las tres “Presidencias Históricas” fundacionales de la República Argentina (1861-1874) hasta 1930 el país, con altos y bajos, progresaba y auguraba una nación del primer mundo.

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El golpe de estado contra el radical Hipólito Yrigoyen  trajo años (1930-1943) desastrosos: 5 militares y 2 civiles sucesivamente administraron  fraudes, crisis económicas, villas miseria, golpes, reducción de la inmigración. Era  decadencia, lo peor estaba por venir y llegó con Juan Domingo Perón (1946-1955) que, a tenor de un populismo desbordante, sentenció a Argentina con el peronismo, un modo clientelar de gobernar al margen de  las leyes, corrupto, proteccionista, victimista.

Haciendo cuentas a partir de 1946: en 69 años  y 6 meses, 9 peronistas, incluyendo a Perón, suman 35 años y medio en el poder. En el mismo período 11 castrenses, sin incluir los 10 años del militar  Perón, han mandado 16 años, 5 meses y 17 días. Otros civiles se encargaron de sistematizar la destrucción. Mención especial merece el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) por la práctica del terrorismo de estado. Las heridas físicas y morales que ocasionaron  siguen abiertas.

Argentina recibió el  siglo XXI en crisis. Las restricciones a la extracción de dinero en efectivo de los sueldos y  depósitos a plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorro desataron  la inestabilidad general. Las protestas del 2001 y 2002 pasaron del ruido (los cacerolazos) a la violencia (saqueos, incendios y destrucción). Del 21 de diciembre 2001 al 2 de enero 2002 hubo cuatro presidentes, un record. El último, Eduardo Duhalde, alcanzó cierta tranquilidad y convocó elecciones. Néstor  Kirchner fue el elegido.

El gobierno de Nestor Kirchner acometió la reestructuración de la deuda externa.  Hizo frente al desempleo, a la pobreza, a la fuga de capitales, el endeudamiento y descenso de las reservas monetarias. Tuvo relativos éxitos iniciales. En el 2011 el Gobierno de Susana Kirchner, con una economía en dificultades, atacada nuevamente por la fuga de divisas y la caída de las reservas internacionales, impuso el “cepo al dólar”,  un nuevo “corralito”.   Las medidas fueron reforzadas en el 2012.

Susana Kirchner y el dictador Fidel Castro

La reciente liberación parcial del “Cepo” (24/01/2014), se traduce en permitir la compra de divisas de acuerdo al flujo de ingresos declarados por los ciudadanos que puedan demostrar capacidad adquisitiva, es -según los observadores-  una falacia, pues existe mala experiencia por las trabas que surgen en el proceso previo a la autorización. La crisis continúa, falsos remedios y maquillaje de los resultados. Dos millones la cifra oficial de pobreza, diversos estudios la ubican hasta en 11 millones.

Transcurridos 74 años del golpe a Yrigoyen y 58 de la asunción de Perón al poder, los esposos Kirchner, bien entrenados en la gobernación de la provincia de Santa Cruz donde ejercieron las prácticas de enriquecimiento ilícito, han sido en una década los encargados de mantener las crisis y perseverar en la innoble tarea de hundir el país austral. El más reciente anuncio es la suspensión de pagos en junio (2014), así se produciría el segundo default en lo que va del siglo y el cuarto en la vida del país.

Manifestación en Buenos AiresLos planes coyunturales o las medidas de salvación económica siempre serán insuficientes. Los países exitosos son lo que estructuran sistemas políticos democráticos con  economías normales, sin restricciones a la propiedad ni a la competencia, abiertos a las nuevas  tecnológicas y a la innovación. El atraso de muchas naciones del planeta es responsabilidad de las elites que conformaron instituciones políticas y económicas inadecuadas para el desarrollo nacional y las controlaron en beneficio personal y grupal.

De los libros

“El peor resultado lo tuvo (…) la Argentina, el único de los países latinoamericanos con golpes militares triunfantes en las décadas de 1950, 1960 y 1970, y reiterados motines militares o intentos de golpe de estado durante la década de 1980 hasta 1990”.

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“La excepcionalidad del pobre desempeño económico de la Argentina posee otra característica institucional (…) la creación de la inseguridad jurídica mediante la destrucción sistemática de la capacidad de acción autónoma de la Corte Suprema”.

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“Un momento de transición rumbo a la inseguridad jurídica en la Argentina fue la destitución de tres de los cinco miembros de la Corte Suprema, y la renuncia forzada del cuarto, en 1947. (…) A partir del golpe militar de 1955, la mayoría de los miembros de la Corte Suprema fueron sustituidos en cada cambio de régimen político hasta 1983. Bajo gobierno militar, eran destituidos por decreto; bajo gobierno democrático, por renuncia forzosa. El resultado fue una notable politización de la Corte Suprema que, de distinta forma, persiste hasta nuestros días, ya que algo similar ocurrió al pasar de la presidencia de Raúl Alfonsín a las de Carlos Menem y Néstor Kirchner. (…) No debe sorprendernos que las crisis interrumpan los instantes de crecimiento económico”

Jorge I. Domínguez, “La brecha en el desarrollo de Estados Unidos y América Latina desde la segunda mitad del siglo XX” pp. 118-119. En Francis Fukuyama (Compilador, 2006): La brecha entre América Latina y Estados Unidos. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.

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