Bolivia la revolución girando al pasado

Los relojes revolucionarios de Bolivia segundo a segundo van cronometrando el retroceso del país, pero la noticia es útil para ocultar la realidad social, una de ellas, que un millón de niños entre 5 y 14 años trabajan, muchos en actividades peligrosas; y sólo tienen tiempo –como dice Evo Morales-  para crear “conciencia social”; es decir, enfermedades laborales, desnutrición, vicios y analfabetismo.

por Alejandro Arratia

La revolución boliviana o bolivariana en Bolivia, con la disposición de los números en sentido contrario al usual y la inversión del giro de las agujas logró que el ruido de los relojes impidiera oír noticias que repican muy fuerte. La invención tiene, sin embargo, una gran importancia, por primera vez presenciamos un rasgo de sinceridad, segundo a segundo van cronometrando el retroceso del país. La indetenible marcha hacia lo peor del pasado la simbolizan los nuevos relojes revolucionarios.

Rreloj revolucionario

En la reunión  del Grupo de los 77 más China, el regalo a los delegados visitantes  fue el reloj en forma de mapa que incluye los territorios bajo soberanía chilena; es decir, el reclamo de Bolivia por la  restitución de una salida al océano Pacífico. La protesta de Chile, como era suponer, no se hizo esperar. El obsequio,  aunado a la presentación del caso en el 2013 ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, estimula el  nacionalismo semanas previas a las elecciones presidenciales.

En el ocultamiento de la realidad social reside el mérito del “cambio del tiempo”. Debajo de ese ruido hay otras informaciones. El Ministerio del Trabajo divulgó que 900 mil niños y niñas, entre 5 y 14, años trabajan muchos de ellos en actividades peligrosas. Un millón es la cifra de acuerdo con   la Unión de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores de Bolivia (Unatsbo).  El gobierno reconoce que la precaria situación de los pequeños se origina en la pobreza y la falta de empleo para los adultos.

En diciembre 2013, la Asamblea Legislativa discutió el proyecto de Código  que prohibía el trabajo a menores de 14 años, garantizaba el derecho a estudiar y el acceso a servicios de salud. Contra la propuesta hubo manifestaciones de niños que la policía dispersó con gases lacrimógenos. La Asamblea dejó pendiente la aprobación del código. Tres días después,  Evo Morales apoyó públicamente que no se prohíba, como preveía  la norma, el trabajo infantil entre los 5 y 14 años.

Escolar bolivianoEn este siglo que exige jefes de estado con capacidad de comprender la importancia de la ciencia y la tecnología para la sostenibilidad de la economía, los bolivarianos desgajaron una rama cocalera llamada Evo y la pusieron al frente del gobierno, y Evo es consecuente con sus orígenes. El humanista Morales al terminar el “desayuno asamblea” con un grupo de muchachos, declaró sin pestañar: “Eliminar el trabajo infantil es eliminar la conciencia social”. Otro enriquecimiento a la teoría marxista.

 “La edad mínima no deberá ser inferior a la edad en que cesa la obligación escolar, o en todo caso, a quince años” [Convenio sobre la edad mínima, 1973. OIT], disposiciones ignoradas por el proceso revolucionario. En Bolivia borraron los números de las horas infantiles para visitar al pediatra, ir al colegio, salir al recreo o jugar al fútbol. Tiempo solo para el trabajo y crear “conciencia social”; es decir, enfermedades laborales, desnutrición, vicios y analfabetismo. El hombre nuevo, Evo Morales dixit.

De los libros

“El principio de la abolición efectiva del trabajo infantil implica garantizar que cada niña y cada niño tenga la oportunidad de desarrollar plenamente su potencial físico y mental. Apunta a eliminar todo trabajo que ponga en peligro la educación y el desarrollo de los niños (…)

Para lograr la abolición efectiva del trabajo infantil, los gobiernos deberían fijar y aplicar una edad mínima o edades mínimas en las que los niños pueden ser admitidos en algunos tipos de trabajo. Dentro de ciertos límites, las edades pueden variar conforme a las circunstancias sociales y económicas nacionales. La edad mínima general de admisión al empleo no debería ser inferior a la edad en que se completa la enseñanza escolar obligatoria, o en todo caso no menos de 15 años.

 (…)

Es fundamental que en toda estrategia efectiva destinada a abolir el trabajo infantil se asegure el acceso a una enseñanza básica adecuada. La educación debe formar parte de una serie de medidas que apunten a combatir los múltiples factores como, por ejemplo, la pobreza, la falta de concienciación sobre los derechos de los niños y los sistemas de protección social inadecuados, que dan lugar a la existencia de trabajo infantil y hacen que éste perdure”.

Organización Internacional del Trabajo (OIT)

http://ilo.org/declaration/principles/abolitionofchildlabour/lang–es/index.htm

C138 Convenio sobre la edad mínima, 1973

C182 Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999

 

 

 

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