¿Cómo cambiará la situación política en Venezuela?

por | 27/07/2017

El mundo no termina el domingo 30 de julio. Hay que planificar las estrategias para el día siguiente. No se puede bajar la guardia, la calle es la fuerza de la democracia. No se debe negar la búsqueda de una salida negociada, la voluntad de conversar con el contrario es la actitud política civilizada, humana, inteligente. El objetivo es derrocar la dictadura, conquistar la libertad y restituir la democracia. Los representantes de las partes en conflicto son indispensables: despejan el camino, realizan los primeros contactos y acuerdan las condiciones mínimas o básicas para que puedan sentarse los encargados de tomar decisiones. Rodríguez Zapatero representa al gobierno, tengámoslo claro. Convendría también a la oposición depositar en personas idóneas una alta cuota de confianza para abrir camino a la mesa de negociación.

Por Luis Ugalde s.j.

En cualquier momento de estos cuatro días puede producirse en Venezuela un cambio sustantivo en la situación política, determinado por la derrota de la Asamblea Nacional Constituyente. A favor de ese resultado funciona la huelga general, la presión internacional, una deseable acción del ejército en defensa de la constitución, o que se impongan los sectores internos que se oponen al suicidio y temen por sus intereses. El otro escenario, el peor, es que la narco dictadura consuma el fraude. En tal caso, se produciría una variación estimable, pues, aún es posible incrementar la barbarie, la crueldad, eliminar las migajas de libertad, intentar el control total de la sociedad. Esta semana ha sido calificada de decisiva y es cierto. Sin embargo, el mundo no termina el domingo 30 de julio. Hay que planificar las estrategias para el día siguiente.

El diálogo

El dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, se reunió el lunes 24 con el exjefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. A las 11 am, después de retirarse el mensajero del gobierno, llegaron representantes de diversos partidos y grupos políticos. El primer vicepresidente del Parlamento, Freddy Guevara dijo que Leopoldo López le comunicó a Zapatero la exigencia de que sea retirada la Asamblea Nacional Constituyente. Responsabilizó a Nicolás Maduro del posible conflicto social de concretarse este proceso. Lo llamó a respetar la decisión de 7.6 millones de venezolanos expresada en la Consulta Popular del domingo 16 de julio. Guevara reiteró en su nombre, en nombre de Leopoldo y de la MUD, que nada ha cambiado, continuará toda la programación contra la constituyente de Maduro: miércoles y jueves Paro Cívico e inicio de la Huelga General. El viernes todos a Caracas. Aseguró que no pueden bajar la guardia: “La calle es nuestra fuerza”.

La reunión del lunes ha reanimado la polémica sobre “el diálogo”. Saludamos la celebración del encuentro y la información dada por Freddy Guevara. La voluntad de conversar con el contrario es la actitud política civilizada, humana, inteligente. Se negocia entre enemigos en un espacio de confrontación. Procurar el fin al conflicto, sin más sacrificio de vidas y menos destrucción de bienes materiales, es signo de madurez. La finalidad no es la lucha per se, ni el heroísmo en el asfalto, ni las demostraciones cívicas reiterando la voluntad de la mayoría; el objetivo es derrocar la dictadura, conquistar la libertad y restituir la democracia. Los autoritarismos, detentan el poder y siempre esperan imponer su voluntad por las armas, solamente obligados ceden a negociar. Ningún negociador satisface el 100% de sus expectativas, pero los demócratas dan prioridad a los acuerdos pacíficos, aunque previamente tengan que exponerse a la represión, la cárcel, la tortura y el asesinato. Así conquistan la mesa de negociación, señal de fortaleza.

Los intermediarios

La presencia de José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela no deja indiferente a nadie. Vamos a soslayar los comentarios a su capacidad destructiva que sigue gravitando sobre la sociedad española después del período presidencial (2004-2011) y centremos la atención en el actual papel dialogador. La comisión, o como quiera denominarse, formada por Zapatero y los expresidentes Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá) fue en el 2016 un parapeto armado por Maduro, los asesores cubanos y sus amigos en Latinoamérica. La derrota del régimen en las elecciones de la Asamblea Nacional (6/12/2015) había demostrado que la mayoría de la población rechazaba el chavismo y la vía cubana a la depauperación absoluta. La dirección democrática hizo una mala interpretación de los resultados, así que la estrategia oficial unida a las fallas de la oposición permitió que el gobierno se recuperara. La frustrada mesa de diálogo coronó el desastre y el recelo quedó, de manera justificada, cual Espada de Damocles sobre los comisionados.

Los intermediarios son indispensables entre enemigos que asumen la necesidad de limar diferencias fundamentales. Antes de continuar matándose, es mejor ir a la mesa de negociaciones. Los emisarios de las partes, no inmersos en la lucha, despejan el camino, realizan los primeros contactos y acuerdan las condiciones mínimas o básicas para que puedan sentarse los encargados de tomar decisiones. Esa es su función. En el caso de Rodríguez Zapatero, su papel es el de representante del gobierno, tengámoslo claro. Convendría también a la oposición depositar en personas diferentes a los líderes como Leopoldo, Capriles, Ramos Allup, María Corina, Falcón, Ledezma y otros, el aval con el fin de que instrumenten iniciativas que allanen el camino. Para no distraerme en el diseño de un perfil ideal, permítanme el atrevimiento de pensar en voz alta el nombre de Luis Ugalde, un venezolano idóneo para esa misión.

Conocer a Zapatero

El expresidente invita a la oposición a participar en la constituyente madurista. Cualquier argumento sobra y suponer intenciones ocultas, un ejercicio fatuo. Pero tal actitud no lo descalifica; los facilitadores son diplomáticos, ello no quiere decir que sean neutrales. No se debe matar al mensajero. Es recomendable conocerlo al menos por sus palabras. He construido (casi) un diálogo imaginario entre dos expresidentes españoles, militantes del mismo partido. Tomo frases de la entrevista a José Luis Rodríguez Zapatero (ZP) en el diario La Tercera (Santiago de Chile, lunes 24 de julio 2017) y a Felipe González en El País (Madrid, martes 25 de julio 2017) y las reorganizo respetando, de manera absoluta, los contenidos, para que usted lea detenidamente y comprenda que, según quien hable, “dialogo” quiere decir “entrega” y “libertad” significa “tiranía”.

ZP: El diálogo y la búsqueda de consenso es la única alternativa posible para superar la crisis en Venezuela. “No hay una alternativa al diálogo y a la búsqueda del consenso. Cualquier alternativa es un conflicto grave, muy grave” “No puedo ser explícito pero el diálogo ha existido, existe y existirá con todo lo que está cayendo”.

Felipe. En cuanto al diálogo que llevan a cabo Zapatero y los expresidentes Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá), “desde el principio estuvo mal enfocado”, porque la delegación de mediadores se nombró “al gusto de Maduro” y porque para negociar tiene que haber una agenda y no se puede decir que “el diálogo tiene valor por sí mismo”.

ZP: La liberación de los presos políticos es un “asunto fundamental” en la hoja de ruta del proceso de diálogo. “Los mediadores hemos logrado hasta 70 liberaciones. Es un tema sensible y no creo que las grandes declaraciones, en las que algunos se ponen más demócratas que nadie, puedan producir reacciones contrarias”.

Felipe. El diálogo ha conseguido “lo contrario de lo que se pretendía” y ha tenido como resultado “multiplicar por seis el número de presos políticos, desabastecimiento e inflación infinitamente mayores y en ningún momento se ha devuelto poder a la Asamblea Nacional democráticamente elegida. En Venezuela los presos han pasado en este último año de 72 a más de 430”.

ZP. Confío en la realización de las elecciones anunciadas por el Consejo Nacional Electoral. “Con todas las dificultades que existan, vamos a llegar a los procesos electorales que hay pendientes, se elegirán gobernadores y alcaldes ahora, y en 2018 serán las presidenciales. Denomino la tarea en Venezuela como un proceso preventivo de paz, porque sin paz no llegaremos a una democracia consolidada, fuerte y arraigada. La paz es una condición previa”.

Felipe. En la situación actual estoy convencido de que aún hay “una salida democrática para el país” que hoy todavía está en manos de Nicolás Maduro y que pasaría por cancelar la convocatoria a la Asamblea Constituyente. Maduro “Puede tener un ataque extemporáneo de responsabilidad y de inteligencia política y facilitar la salida” En Venezuela hay ahora tres opciones: que Maduro cancele la Constituyente, libere a los presos políticos y acceda a negociar un calendario electoral; o que siga adelante y consume su “golpe de Estado continuado” con una Asamblea Constituyente donde “todos los candidatos son suyos” y que ocupará el palacio legislativo desalojando a la Asamblea Nacional. La tercera sería que las Fuerzas Armadas, que deben ser “obedientes al mandato constitucional”, optaran por la “desobediencia”, cosa que podría estar legitimada dada la situación actual.

ZP. Prefiero ser “optimista” y cree que no se producirá una “conflagración” que suma a Venezuela en una guerra civil.

Felipe. El poder de Maduro es ahora “que las Fuerzas Armadas lo toleran” pero ya “muchos” piensan que los militares podrían dejar de apoyar unas iniciativas que no son constitucionales. La situación no legitima una intervención de los militares, sino una desobediencia como está haciendo la fiscal general, Luisa Ortega. Me gustaría “que el presidente Maduro comprendiera que en este momento ha convertido a Venezuela, y está a punto de culminar esa faena, en un Estado fallido donde las instituciones no existen, existe un poder dictatorial y arbitrario”, sin alimentos y sin seguridad, hasta el punto de que “hay más muertos por habitante en Caracas que en Damasco”.

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