Fiasco en el petro turismo

Los turistas de izquierda presentes en el  XVIII Foro de Sao Paulo escenificaron una  escena tragicómica. Mientras  ellos apoyaban desde Caracas a López Labrador en la manía de desconocer los resultados electorales mexicanos, Raúl Castro expresó al presidente Enrique Peña Nieto “la voluntad de continuar desarrollando las relaciones de amistad y cooperación”.

por Alejandro Arratia

La caída del Muro de Berlín y  la implosión  de la Unión Soviética, el fortalecimiento de la democracia representativa y la economía de mercado, fenómenos correlacionados aunque de signos opuestos que dejaron en absoluta orfandad al comunismo cubano. De la necesidad surgió la iniciativa del dictador vitalicio Fidel Castro Ruz para unir  izquierdista y progresistas de toda laya. La primera cita (1990) con el apoyo del Partido de los Trabajadores de Brasil, la bautizaron  Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de América Latina y del Caribe.  En la segunda reunión (México, 1991), decidieron llamarse “Foro de São Paulo” para construir un modelo alternativo a la democracia y a las políticas de modernización y desarrollo.  Otra reunión (Montevideo, 1995) incorporó un nuevo socio, el  “Movimiento Revolucionario Bolivariano” dispuesto a proveer petrodólares para la causa.

Viene al caso recordar el origen y propiedad fidelista del aparato revolucionario, porque acaba de celebrarse en Caracas el XVIII encuentro del Foro de Sao Paulo,  con la original consigna, “Los pueblos del mundo contra el neoliberalismo y por la paz”.  La grandiosa reunión convocada para decirle a los militantes chavistas (bastantes desanimados en la campaña electoral) que su líder tiene apoyo internacional, cumplió el  objetivo sin mayor dificultad.  Si hay petrodólares sobran turistas de izquierda.  El aquelarre finalizó sin pena ni gloria y dejó muchas anécdotas. Hoy queremos comentar una de ellas por su indiscutible fuerza testimonial; el incidente tragicómico de la relación con el candidato ultraizquierdista Manuel López Obrador.

En la misma semana de Foro (4, 5 y 6 de junio), un comunicado emitido por la cancillería venezolana, señala que Chávez felicita a Enrique Peña Nieto presidente electo de México por haber vencido en las elecciones de acuerdo a los resultados oficiales emitidos por la autoridad electoral mexicana. La felicitación sigue a la carta que  Raúl Castro envió a Peña Nieto expresándole “la voluntad de continuar desarrollando las relaciones de amistad y cooperación”.  En la Habana marcan la pauta y todos obedecen sin chistar.

El pragmatismo comunista y la obsecuencia de Chávez avanzan a paso de vencedores sin tomar en cuenta Foro y foristas. Castro espera reactivar las buenas relaciones con México, el único país latinoamericano que votó en la OEA (1962) contra de la suspensión de Cuba y no  rompió relaciones diplomáticas (1964). México no criticaba a Cuba y esta cerraba la bocaza incendiaria ante los fraudes electorales y otros desmanes del PRI. Los cubanos ni apoyaban ni promovían  la lucha revolucionaria en suelo azteca.  A mediados de los noventa el intercambio comercial vivió un buen momento, hasta que la relación entre  la raquítica economía estatal cubana y  la apertura económica y política desarrollada por los gobiernos priistas, fueron incompatibles. El rompimiento se produjo antes del 2000 y culminó en el período de Vicente Fox.  Raúl Castro, que ve el mundo por el retrovisor,  apuesta al retroceso de México, vuelta  a la “dictadura perfecta” del fraude y la corrupción, que necesitará el mito de la Revolución Cubana para lavar sus pecados con “el principio de no intervención” y  armoniosas relaciones políticas y comerciales.

El reconocimiento de la legitimidad electoral del presidente mexicano revela la naturaleza del sainete llamado XVIII  Foro de Sao Paulo. Los intereses de los hermanos Castro privan encima de cualquier vocinglería de principios revolucionarios.  La felicitación cubana es de hecho un rechazo a la acción saboteadora del hermano izquierdista López Obrador -tenaz en la manía denunciadora de resultados electorales- y deja en ridículo a los 600 soberbios, dignos y orgullosos turistas que  lo apoyaban desde Caracas.

De los libros

Las revoluciones son necesarias frente a regímenes rígidos, a sistemas <sordos>, desprovistos de mecanismos de cambio. Por lo tanto, las autocracias, las dictaduras y las monarquías absolutas son sistemas que hace falta romper y ya está. Pero las democracias son sistemas flexibles: pueden ser reformadas y son así mismo procedimientos destinados a recibir y tratar las demandas sociales. ¿Qué sentido tiene asalta las democracias? De hecho el asalto se ha producido; pero el hecho no se ha convertido en verdad. Sí, las revoluciones han golpeado también a las democracias; pero la revancha ha sido que la democracia las ha vaciado. Las revoluciones contra las democracias se producen sin que se pueda saber de antemano lo que contiene el envoltorio, o mejor, sin que se pueda saber que la caja está vacía. Nuestros grupúsculos revolucionarios tienen en mente una única idea que solo es una fijación equivocada: la idea de que un nuevo mundo purificado del mal brotará, misteriosa y milagrosamente, de la creatividad de la violencia. Pero ex nihilo nihil fit, de la nada no nace nada. El revolucionario <todo acción> sin nada en la cabeza no podrá hacer de comadrona de la historia: es su enterrador.”

Giovanni Sartori (2007): ¿QUÉ ES LA DEMOCRACIA? pp. 322. Tauros. España.

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