España, seguridad o aventura

Faltan aproximadamente 86 horas para los resultados de las elecciones generales, cabe esperar cualquier combinación, y, si el PP no logra el apoyo acostumbrado a la primera mayoría, se corre el riesgo de un gobierno que no garantice la continuidad del programa económico que sacó al país de la inopia.

Por Alejandro Arratia

Estimación 2015Faltan aproximadamente 86 horas para los resultados de las elecciones generales en España. Puede darse por segura la mayoría del Partido Popular (PP) y con altas posibilidades el siguiente orden: PSOE, Ciudadanos y Podemos. El PP quedará lejos de los 176 diputados necesarios para gobernar y los tres partidos mayoritarios han declarado el desconocimiento de la regla no escrita, “que gobierne el más votado”, aplicada en todos los procesos electorales desde la transición. No está absolutamente descartado el apoyo de Ciudadanos al PP, sobre todo, si éste remonta los 130 diputados; pero… ver para creer. La consigna es “todos contra el PP”, entonces cabe esperar cualquier combinación y un gobierno que no garantice la continuidad del programa económico que sacó al país de la inopia.

La economía, por sí sola, ni gana ni pierde elecciones. Los venezolanos sabemos del aforismo y quiera la providencia que los españoles -por el bien del Rajoy 2país, la Unión Europea y Latinoamérica- no vivan la experiencia. Pedro Sánchez (PSOE) amanece con un programa, una idea, o como quiera llamarse, cuando anochece, es lo contrario. Una versión no muy remozada del zapaterismo. Albert Rivera (Ciudadanos) es la apuesta por lo desconocido, deseará diferenciarse, y ahí está el peligro. Al presidente Rajoy sobraron voces diciéndole, “es la política”; no quiso escuchar. El gobierno carga con problemas reales: de nada valen las medidas tomadas para corregir la corrupción, si no se informan a tiempo; lo mismo sucede con la modesta reducción de la tasa de desempleo y el origen de tal desastre.

Las campañas electorales sensibilizan a la población (incluidos los que opinan absteniéndose); pasado el momento, millones sienten cansancio y dan la espalda a los mensajes políticos. Se ha perdido una ocasión invalorable para desenmascarar el Caballo de Troya populista contribuyendo a facilitar la Cataluñapenetración. Ni los problemas ni la política terminan el 20 de diciembre: la amenaza yihadista, la tormenta decisiva del secesionismo, la quiebra de la educación y el desempleo, entre otros asuntos fundamentales, habrá que enfrentarlos con parlamento y gobiernos locales heterogéneos y una sarta de líderes contrarios a la democracia liberal representativa. Los demócratas tienen la responsabilidad de rehabilitar el derecho a defensa en una etapa crítica para España y Europa.

Es alarmante la excesiva naturalidad de las elites españolas ante la presencia de Podemos, que hasta el domingo 20 –cualesquiera sean los resultados- tendrá sonrisa candorosa y voz pausada para cazar incautos. Todos ensanchan diariamente el espacio político de los enemigos del sistema; en primerísimo lugar los medios; los partidos -y también el gobierno- le hacen coro. Unos aplauden las denuncias al PP; otros los llaman “emergentes” en igualdad de condiciones a Ciudadanos, un movimiento de naturaleza constitucionalista; los socialistas los apoyan para controlar municipios y les adulan soñando con la Moncloa; atrás quedaron los señalamientos por el origen bolivariano de los dólares fundacionales y la información contundente de sus relaciones con Cuba, Venezuela e Irán.

SOS EspañaEspaña forma parte del grupo de países europeos identificado con la frase “los del sur” que, según la ocasión y el asunto tratado, connota una fuerte carga despectiva. Hoy, el país sigue teniendo las mismas coordenadas geográficas, pero pasó de amenaza a la estabilidad del Euro y la existencia de la Unión Europea a ejemplo de recuperación sana. No hubo rescate lo que hubiese significado enormes sacrificios, endeudamiento y prolongada dependencia de los órganos financieros internacionales y de la Unión Europea. El PP sacó en 2011 el 44,6% de los votos, 186 de los 350 escaños totales; la hazaña no vuelve a repetirse este año, y, si no logra el apoyo necesario para seguir gobernando, el peligro mayor es el abandono a medio camino del acertado programa económico.

De los libros

<<Descartada una primera propuesta gubernamental orientada a encargar el proyecto constitucional a una comisión de expertos, el Congreso de los Diputados asumió esa tarea. La redacción de la nueva Constitución fue encomendada a una ponencia en la que se hallaban representados los grandes partidos del arco parlamentario (incluidos los conservadores de Manuel Fraga y los comunistas). El procedimiento elegido era muy complicado y necesariamente lento. Pero los resultados del año largo de gestación compensaron con creces la demora. Por primera vez en su historia, los españoles tendrían como punto de referencia del sistema y del ordenamiento jurídico una norma básica elaborada por los representantes de la inmensa mayoría de los electores y aprobada por los ciudadanos en referéndum popular. La generalidad y ocasional ambigüedad del texto constitucional se explica en gran medida por su amplísima base de sustentación: desde los centralistas hasta los nacionalistas, desde los partidarios del libre mercado hasta los defensores del reforzamiento del sector público, desde los católicos confesionales hasta los laicos, desde la derecha conservadora hasta la izquierda comunista. El precio a pagar, sin embargo, fue barato. Porque este máximo común divisor de las actitudes, de las creencias y de los intereses de los españoles se ha convertido, junto a la Corona, en la clave de arco de la legitimidad del sistema>> (pp. 87-88)

Javier Pradera (2014): La transición española y la democracia. Fondo de Cultura Económica. España

 

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