Grecia, España y la troika.

La ocupación en España subió por primera vez desde el 2007. Grecia venía avanzando en el saneamiento de su economía, el triunfo de la izquierda frenó ese programa y pretenden cambiar el rumbo con la máxima de “primero repartir y que paguen los ciudadanos europeos”. España decidió “primero producir, luego repartir” y con un crecimiento previsto entre el 2,4 y el 3% para este año, ya está distribuyendo beneficios. Observando el trile de Syriza a veces nos preguntamos, cuándo y cómo saldrá Grecia del Eurogrupo.

Por Alejandro Arratia

(jueves 12 de marzo 2015)

Es factible llenar páginas completas de listas comparativas con encabezamientos de prensa del siguiente tenor: “Bruselas confirma que España y Alemania lideraron el crecimiento europeo en el último trimestre”, al lado de los referidos a Grecia: “Un país a la deriva entre el desgobierno y la falta de fondos”. Y dejar que cada quien construya opinión con la veracidad de las afirmaciones que contienen y hurgue en su memoria sobre los antecedentes. Los resultados de ese ejercicio individual quedan amarrados a la ‘objetividad’ de los medios y también a la ‘objetividad’ y nivel de información del lector; mas por predecible tal juego parece improductivo. Fieles a la costumbre ofreceremos nuestros criterios.

ministros 2En 2012 Grecia y España eran parte del grupo de los países cuya idiosincrasia –según analistas- contrariaba la permanencia en la Unión Europea y la participación en la moneda única. Las noticias y sesudos artículos de fondo discutían la salida del euro, y los más condescendientes filosofaban sobre la Europa unida de “dos velocidades”. Las tesis del norte de vocación modernizadora vs el sur subdesarrollado regresaban con fuerza. Una vez desplazado del poder el socialismo, el gobierno español dejó de lado tentadoras respuestas a las descalificaciones y puso cerebro y manos a la obra. Las elites griegas dentro y fuera del mando, con honrosas excepciones, buscaron argumentos en el pasado y en el presente, mientras emprendían tarde y mal el programa de reformas impuesto por la troika.

El más grave problema de España era y es el paro, el de mayor repercusión social, el más lento en resultados positivos. La ocupación subió el pasado año por primera vez desde el 2007. Se ha detenido la destrucción de puestos de trabajo y se está creando empleo neto. El paro bajó en 477900 personas en 2014 y se crearon 1189 empleos al día. Hoy la tendencia al crecimiento es un hecho y muchas las voces en España y el mundo que auguran crecimiento sostenido de 500000 empleos anuales. La vivienda, el otro problema, ocupaba primeras páginas y agobiaba a la población: “la crisis del ladrillo” “la burbuja inmobiliaria”; ahora las noticias pasaron a las páginas interiores, la venta ha subido en los últimos siete meses y el sector de la construcción contribuye con la mejora del empleo.

Grecia llevada de la mano por la troika venía avanzando con tropiezos y sacrificios de su población en el saneamiento de la economía, el triunfo de la izquierda en el país heleno frenó ese programa, no llegó para corregirlo, aterrizó enarbolando la máxima demagógica: “primero repartir y que paguen los ciudadanos europeos”. Van camino inverso a la solución de sus problemas: nada que ver con crear condiciones para la confianza de los inversores, proponen cerrar más el mercado laboral, cero competencia, negación de las instituciones, ni una palabra sobre la tecnología, la innovación o la educación. Es cierto que Grecia ha sufrido la austeridad impuesta por la troika (“las instituciones” no suelen ser equilibradas en sus recetas). Peor hubiese sido no aplicar ninguna medida.

Merkel RajoyEspaña se propuso “primero producir, luego repartir” Medidas difíciles. El cuadro económico exigía a juicio de las autoridades europeas, así como de los consultores internacionales y nacionales, aceptar el rescate propuesto, pero el gobierno consideró que ello era contraproducente y resistió la presión. Críticas de un lado y otro confundieron al electorado afecto al gobierno. Por la izquierda disparan contra la reforma laboral, y todos los ciudadanos contra el alza de los impuestos. Sin embargo, gracias a ese programa las cosas están cambiando, falta ver si con el mismo ímpetu los censuradores de oficio recogen el plomo regado. Aún el país se encuentra en fase de recuperación. Del hoyo quedan ‘gráficas’ innegables: el déficit de 9,4% que con el ajuste de gastos e ingresos se ha reducido en un 50%.

Los griegos han consumido un tiempo valioso comportándose como si fueran el litigante fuerte en las negociaciones. El rescate esta prorrogado hasta junio y ya tienen problemas de liquidez. Les exigen negociar con “las instituciones” sobre números y plazos concretos. Veamos algunas curiosas ideas de los helenos: un consejo fiscal independiente para supervisar el presupuesto; techos al gasto ministerial; contratar estudiantes, amas de casa y turistas como espías fiscales temporales; perdonar gran parte de la deuda a cambio de que las empresas y particulares se pongan a día; abrir el negocio de apuestas y juego de azar online; simplificación administrativa. Observando el trile de Syriza a veces nos preguntamos, cuándo y cómo saldrá Grecia del Eurogrupo.

España, con un crecimiento previsto entre el 2,4 y el 3% para este año, entró en el momento de repartir y lo hace con moderación y sensatez. Antes hablamos de la tendencia del empleo, la mejor conclusión de lo acertado de un programa que rechazó el rescate y trabajó en armonía con el Eurogrupo para administrar sus ajustes. Se anuncia la rebaja del IVA cultural al 10%. El gobierno dispuso 1300 millones de ayuda a los parados de larga duración. El “cheque familiar” se amplía con un coste de 410 millones. Hay una bonificación del 100% para trabajadores autónomos que contraten a un parado por un máximo de un año. 1200 euros es la deducción a la que se podrán acoger las familias monoparentales con dos hijos; a esa medida alcanzará a 130000 nuevos hogares…

Syriza TsiprasEl gobierno griego se encuentra carente de fórmulas mágicas para responder la exigencia de garantizar más ingresos que gastos en su funcionamiento corriente y al mismo tiempo producir un buen discurso para los votantes de su programa ilusorio. Falta saber si seguirán ‘con las venas abiertas’ señalando culpables: Bruselas, Merkel, la troika, España, Portugal, la Alemania del presente y del pasado por la invasión en 1941. Las elites griegas con el desastre administrativo, la corrupción y el despilfarro compraron una gruesa cuerda; con la victoria de Syriza y el populismo ejecutivo están modelando el cadalso. Cuando Tsipras –especialista en frases- afirmó el viernes 6, en Bruselas: “el Banco Central Europeo tiene en sus manos la soga que Grecia lleva al cuello”, es porque conoce la pequeña historia.

De los libros

“Para la sociedad alemana el ininterrumpido proceso durante años de vaivenes financieros supuso un tiempo y una energía muy valiosos; y la continua existencia de dificultades económicas constituyó una fuente permanente tanto de angustia social en el interior como de fricciones internacionales, que exacerbaron un creciente nacionalismo y de por si lanzado a la carrera de las exculpaciones y de las justificaciones sobre los orígenes, desarrollo y desenlace de la pasada guerra europea: una guerra que, a su juicio, los alemanes nunca debieron perder porque, en realidad, nunca fueron derrotados, sino fuera por aquél engañoso armisticio que les impusieron.
Todo ello fue un caldo de cultivo que el nazismo supo explotar con viento favorable a sus pretensiones en los años 30; años que se vivieron en un entorno de depresión generalizada, que se pretendió atajar acudiendo a medidas abiertamente nacionalistas…” (pp. 226-227)

Daniel Rivadulla Barrientos (2013): El equipaje de los europeos. Una mirada a la vida e ideas de los europeos desde el siglo XIX. Ediciones Clásicas, S.A. Madrid

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