Rodríguez Zapatero y el Referendo Revocatorio

A José Luis Rodríguez Zapatero, el facilitador propuesto por Nicolás Maduro para mediar entre el Gobierno y la Mesa de Unidad Democrática, no le gusta el Referendo Revocatorio (RR), así lo ha manifestado. La clave del asunto no reside en lo que le guste o le disguste al exjefe del gobierno español, sino en lo que señala la Constitución. A la población venezolana sí le gusta el RR, bastante, y lo ha demostrado con enormes sacrificios.

Por Trino Márquez
@trinomarquezc

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España (2004-2011) dejó enterrado su país en grave crisis económica, con altos índices de desempleo y serias dificultades de financiamiento. Zapatero rompió con la convivencia lograda en la transición del franquismo a la democracia, atizando pasiones y rencores republicanos. Es padre putativo de Pablo Iglesias y del partido Podemos la marca española del populismo que nació financiado por el chavismo con petrodólares venezolanos. Zapatero hundió al centenario Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que ha obtenido en tres elecciones consecutivas sus peores resultados electorales de la historia.

Zapatero MaduroRodríguez Zapatero, el facilitador propuesto por Nicolás Maduro para mediar entre el Gobierno y la Mesa de Unidad Democrática (MUD), intervino el lunes 20 de junio en el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), sin referirse con un mínimo de objetividad a los graves problemas políticos, económicos y sociales que existen en Venezuela (todos provocados por la aplicación del absurdo modelo del socialismo del siglo XXI) y sin mencionar el Referendo Revocatorio, mecanismo pacífico y legal previsto en la Constitución para sustituir al Presidente de la República por la vía electoral.

Igesias MaduroZapatero hizo mutis por el foro porque no le gusta el revocatorio, así lo ha manifestado. La clave del asunto no reside en lo que le guste o le disguste al exjefe del gobierno español, sino en lo que señala la Carta Magna. Él y los otros mediadores inventados por UNASUR –Leonel Fernández y Martín Torrijos- deberían saber que el referendo revocatorio fue impuesto durante los debates de la Asamblea Nacional Constituyente en 1999, como parte de los instrumentos de la “nueva democracia”, inspirada en las formulaciones del posmarxista italiano Toni Negri, el pensador más admirado y copiado por Pablo Iglesias.

La nueva democracia debía trascender la “democracia formal, representativa, burguesa”. La soberanía reside en el pueblo, verdadero soberano y protagonista de los procesos sociales. Es al pueblo a quien corresponde colocar y revocar a los mandatarios electos por el voto popular. Las formulaciones chocaban con la finalidad de todos los dictadores: permanecer por siempre en el poder. El presidencialismo tan acentuado de la Constitución de 1999, en la que se fija el período presidencial en seis años fue disimulado con la introducción del revocatorio, un proceso engorroso difícil (casi imposible) de culminar con éxito.

CaptahuellasA Zapatero, siguiendo las directrices de Maduro, no le gusta el Referendo Revocatorio, lo considera un adorno de mal gusto; pero a la población venezolana sí le gusta, y bastante. Lo ha demostrado con enormes sacrificios. La reafirmación de la voluntad revocatoria del 1% del Registro Electoral Permanente (REP) ha sido un testimonio conmovedor de la voluntad y confianza inquebrantable de la gente, en su protagonismo para resolver por la vía pacífica y electoral la gigantesca crisis que sacude al país. El gobierno, las rectoras oficialistas del Consejo Nacional Electoral (CNE), los gobernadores y alcaldes oficialistas, los grupos paramilitares del chavismo, formaron una alianza diabólica con el fin de quebrar la decisión de la gente. Aplicaron métodos hamponiles, algunos grotescos, como dejar sin máquinas de verificación los municipios y parroquias más poblados donde los opositores son mayoría, y colocar captahuellas en zonas poco habitadas o controladas por el oficialismo.

FirmandoEl comportamiento gansteril se ha traducido en presiones, amenazas, chantajes, extorsiones sobre empleados públicos, pensionados, becados, contratistas del Estado. Todos los mecanismos mafiosos han sido activados con el propósito de impedir que la verificación de firmas fuera exitosa. Pero no lo lograron: la gente pudo soportar las largas colas provocadas por la operación morrocoy y el saboteo ordenados por el CNE, los cortes de luz, las vías obstaculizadas, las bombas lacrimógenas y todas las incomodidades y abusos cometidos por la Guardia Nacional y los grupos tarifados. La decisión popular se impuso. De ninguno de esos abusos, encarados con firmeza y claridad por la MUD, ha tomado debida nota el señor Rodríguez Zapatero. Debería agarrar lápiz y papel y hacerlo. El proceso apenas comienza. Los ciudadanos le han dicho Sí al revocatorio, impedirlo podría resultar demasiado costoso.

De los libros

<<Es lo mismo que proponen ahora desde Podemos, con un lenguaje mucho más radical, una retórica más leninista y un estilo menos almibarado. Es la supuesta necesidad de enterrar aquella Constitución viciada por su origen y el contexto de su redacción y aplicar unos mecanismos que con sus períodos transitorios acaben en un sistema que garantice lo que llaman “poder popular”. Sería un nuevo régimen, en el que esa mayoría nacionalista-socialista, que ya proyectaba Zapatero, se vea pronto armada con una constitución socialista y unos mecanismos que doten de una condición irreversible a los cambios que el “poder popular” imponga. Ahí entra en juego el método venezolano tan hábilmente aplicado allí por Hugo Chávez y ese equipo de asesores españoles, tanto en el proceso constituyente como en la creación de un aparato socialista en el seno de la administración, que comenzaron siendo Roberto Viciano, Verstrynge, Monedero, y el dirigente comunista Víctor Ríos y otros más. Ellos cocinaron en todos los estados “bolivarianos” esas constituciones, que permiten ahora a sus caudillos eternizarse y reprimirá la oposición por cauces administrativos y legales. […] Los comunistas que dirigen Podemos pueden ser calificados por ello, con lógica y propiedad, como los hijos políticos tanto de Hugo Chávez como de Zapatero. De ambos se beneficiaron>> (122-123)

Hermann Tertsch (2015): DÍAS DE IRA. La esfera de los libros, S.A. España
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