Torcuato Fernández-Miranda

La transición española contó con hombres destacados, tres de ellos merecen especial atención: S.M. el rey don Juan Carlos, Adolfo Suárez y Torcuato Fernández-Miranda a quien el Rey evoca con gratitud como su “profesor en los años sesenta y, desde entonces, mi leal y eficaz consejero hasta el día de su fallecimiento” El profesor tenía un proyecto, Monarquía Parlamentaria. Franco, sin sospecharlo, decreto en 1969 la transición a la democracia

Por Alejandro Arratia

La transición es el proceso pacífico de compleja estrategia política para pasar de una forma dictatorial a la democracia liberal. El carácter pacífico le es intrínseco, los actores trabajan en la búsqueda del consenso de todos los sectores políticos, sociales, militares, religiosos… Consenso y no imposición, entendimiento entre visiones y proyectos divergentes y hasta opuestos. Las elites conductoras se ven obligadas a conjugar dos verbos: unir a entidades con intereses bien diferenciados, al menos en los propósitos generales inmediatos, y superar los entuertos que dejan las dictaduras. Los regímenes de fuerza hacen uso ilimitado y discrecional del poder, alteran la vida del país y en el ocaso –aun aquellos impulsores de notables progresos materiales- legan una sociedad problematizada espiritual y físicamente.

TorcuatoLa transición española contó con hombres destacados que en más de un decenio cumplieron cada uno su papel encajando -según estilo y proyecto- en el puzle político estructural del momento. Tres de ellos merecen especial atención: S.M. el rey don Juan Carlos, Adolfo Suárez y, el menos mencionado, Torcuato Fernández-Miranda, a quien el Rey evoca con gratitud como su “profesor en los años sesenta y, desde entonces, mi leal y eficaz consejero hasta el día de su fallecimiento” (17)*. Leemos la frase en el prólogo de la biografía, El guionista de la transición (primera edición mayo 2015), escrita por el periodista Juan Fernández-Miranda. Libro bien documentado, escrito sin apasionamientos desmedidos, justo homenaje al biografiado e invalorable información sobre el personaje y la época.

Carrero BlancoEl 19 de diciembre 1973 muere Luis Carrero Blanco, Fernández-Miranda es Presidente en funciones. Los ministros más exaltados presionan por la violencia. El presidente rechaza con energía construir comandos, también el ofrecimiento del líder ultraderechista de movilizar a su gente y el telegrama del Director General de la Guardia Civil que manda a actuar empleando las armas. Para Fernández-Miranda “La violencia no es una opción”. Dice a los ministros: “No habrá estado de excepción” (25). Se comunica con los comunistas en París para evitar acciones que justifiquen a los extremistas del gobierno. Es consecuente en la oposición a la violencia: en 1957 enfrentó al gobernador civil de Barcelona para descartar la represión contra los estudiantes; en 1970 se opuso en el Consejo de Ministros a la condena a muerte en el proceso de Burgos.

Transcurridas 12 horas del atentado, se dirige por TV a la nación, “El odio puede soñar con posibles revanchas; es inútil” (32). Minuto y medio, 148 palabras, “trata a los españoles como ciudadanos” (32). Dieciséis días de presidente en funciones, los rumores confirman que no será nombrado; en audiencia lo pregunta a Franco, y este responde, “¿Quiere usted que le nombre presidente con la oposición de toda la clase política?” (46) El precio pagado por la independencia y los principios. Se aleja de la política con un discurso ante una sala representativa de esa clase política del franquismo. <<No habla de “los Principios del Movimiento”, sino de la “Ética del Estado”>> e insinúa <<que la avanzada edad de Franco le impide tomar decisiones serenas y le convierte en una persona influenciable>> (48)

ReyEn el citado discurso se refiere al Príncipe de España: <<Afirmo mi lealtad, basada en la fidelidad, al Príncipe de España, expresión perfecta de limpio y claro futuro de nuestra Patria. Y afirmo esta fidelidad de modo radical e inequívoco>> (49) Se engañaban quienes creyeron en una despedida para siempre. Fernández-Miranda tiene un proyecto, Monarquía Parlamentaria. El plan desde 1960 -era entonces Director General de Enseñanza Universitaria, consolidado político por la gestión pacífica de la crisis estudiantil en Barcelona- cuando Francisco Franco y don Juan de Borbón decidieron nombrarlo profesor del Príncipe. Al poco tiempo las excelentes relaciones con el alumno y la enseñanza que imparte llegan a oídos de Franco, que decide colocar un observador para evitar que hablen de política.

En julio 1969 Franco le anuncia al Príncipe que el 22 de ese mes lo nombrará su sucesor a título de Rey. El Príncipe duda, “¿Cómo compatibilizar la adhesión a los Principios del Movimiento con su voluntad […] de devolver a España a los españoles caminando hacia un régimen democrático? Franco espera la respuesta. Don Juan Carlos recuerda las conversaciones con su profesor en los días de nombrarlo ministro y tener que jurar los Principios del Movimiento, y lo prevenía a él para el futuro: “Vuestra Alteza no debe preocuparse. Jurad los Principios del Movimiento, que más tarde los iremos cambiando legalmente uno tras otro. Iremos de la ley a la ley” El Príncipe responde: “De acuerdo, mi general, acepto” (106) La respuesta concluye la conversación, pero no disipa las sinceras preocupaciones del Príncipe.

Franco no sospechaba, ni viviría para saberlo, el 22 de julio estaba decretando formalmente la transición a la democracia, un proceso que por prolongado tiempo se venía incubando en el seno del régimen y en el cuerpo de la nación. El Príncipe busca respuesta en el encuentro con su profesor para revisar el discurso, por la responsabilidad que asume al aceptar las Leyes Fundamentales, “¿no estoy adoptando una actitud falsa o al menos dando esa imagen?” El amigo y tutor trata de calmarlo, “Al jurar las Leyes Fundamentales, las juras en su totalidad. Por lo tanto, también juras el artículo diez de la Ley de Sucesión, que dice que las leyes pueden se derogadas y reformadas” (109) Fernández-Miranda sabe que tienen aún un largo camino por recorrer, el juramento es solo un medio para llegar a la democracia.
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*Todas las citas son de la biografía comentada y se indican solo con el número entre paréntesis.

De los libros

<<Pero además de político, Fernández-Miranda fue profesor universitario. En esta crucial faceta de su vida siempre enarboló la bandera de la razón y antepuso los valores universitarios y la búsqueda de la excelencia a los prejuicios ideológicos. Buen ejemplo de ello fue su relación con Enrique Tierno Galván, profesor de izquierdas con nulas simpatías en el régimen franquista. Como Fernández-Miranda, Tierno Galván también se vio sorprendido por la Guerra Civil cuando era un estudiante universitario, pero el estallido de la conflagración lo llevó al bando republicano. En sus memorias afirma que el “mecanismo implacable de la guerra civil divide y el individuo sólo refuerza su personalidad incorporándose a la guerra y no sustrayéndose a ella”. En este aspecto, Fernández-Miranda y Tierno Galván representan dos caras de una misma moneda, la misma que arrastró a millones de españoles a un enfrentamiento bélico fratricida. Pero eso nos les impidió aplicar a lo largo de sus vidas universitarias los criterios de racionalidad, honradez y respeto que ambos enseñaron a sus alumnos en el aula universitaria. Cuando, en plenos años cuarenta, Fernández-Miranda formaba parte del tribunal de oposiciones a catedrático al que se presentó Tierno Galván, no dudó en votar a su favor, pese a las presiones políticas. No lo hizo por afinidades ideológicas o políticas, sino porque se limitó a aplicar esos mismos criterios racionales, que le condujeron inexorablemente al reconocimiento de sus méritos intelectuales y académicos. Muchas décadas después, en sus memorias, Tierno Galván se refirió a Fernández-Miranda con admiración, cariño y respeto: “Mantuve con él un trato siempre cordial, aunque no muy frecuente, e impregnado, por mi parte, de agradecimiento”. Las palabras del viejo profesor son reflejo de una actitud vital de su “buen amigo Torcuato”, al que calificó de “prestidigitador” por su actuación para conseguir la inclusión de Suárez en la terna de candidatos a presidente del Gobierno>> (Tomado del Epílogo. pp. 359-360)

Juan Fernández-Miranda (2015): El guionista de la transición. Torcuato Fernández-Miranda, el profesor del Rey. Plaza Janés, España
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