Venezolanos, los nuevos emigrantes

Por décadas las puertas de Venezuela estuvieron abiertas a la inmigración. El paso de una nación históricamente receptora a una que empuja a sus habitantes a emigrar despierta interrogantes entre los científicos sociales ¿Cuáles son las causas que conducen a un 4% de la población a labrarse una nueva vida allende nuestras fronteras, sus emociones y sentimientos, su renuencia, en la mayoría de los casos, a regresar? Se busca comprender el porqué de la negativa, casi unánime, a volver al país; el deseo, sin embargo, de contribuir a su reconstrucción desde el lugar donde se encuentran. 

Por Mireya Fernández Merino

Quienes nos hemos dedicado al estudio de la literatura sabemos que los escritores suelen exorcizar sus demonios en sus cuentos, novelas o poemas. Los reconocemos por la recurrencia, sea que ocupen el primer plano de la ficción, sea que se hayan camuflado para hacernos caer en su trampa. A semejanza de los escritores, los investigadores de las ciencias puras, sociales o de las humanidades también tienen sus propias fijaciones, aquellas que les llevan a descubrir la cura de una enfermedad, las causas de las depresiones económicas o los avances en la tecnología; temas que despiertan la curiosidad e impulsan la investigación. En mi caso, las historias de exilio y migración, la nostalgia y la pérdida, pero también el sentido de pertenencia a más de un lugar que experimentan los personajes literarios.

SALIDAEsta digresión es necesaria para comprender mi interés por el tema del libro coordinado por Tomás Páez, La voz de la diáspora venezolana (2015). Los que conocen la historia del país o han vivido en él saben que por décadas las puertas de Venezuela estuvieron abiertas a la inmigración. Muchos somos hijos de esos españoles, portugueses o italianos que emigraron a mediados del pasado siglo en busca de un lugar donde saciar el hambre, encontrar trabajo y empezar una nueva vida. Muchos fueron los profesores argentinos, chilenos y uruguayos que, huyendo de la represión política, llegaron y construyeron un nicho en las universidades de todo el territorio. Sin olvidar a los ciudadanos de las naciones hermanas, en especial, nuestros vecinos colombianos, que encontraron en nuestra tierra la manera de vivir y ayudar a sus familias. ¿Qué pasó con esa Venezuela?

Respuestas a esta interrogante las encontramos en el volumen de trescientas setenta y siete páginas, publicado en Madrid por la editorial Los libros de la Catarata. El estudio coordinado por el profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela, junto al equipo de investigación UCV-SOCIEDAD y un grupo de colaboradores en el exterior, indaga en los porqués de este viejo fenómeno social que ha encontrado tierra fértil en nuestro país. El eje del trabajo está representado por un cuestionario digital cuya información se complementa con la recopilada en entrevistas y focus group. El prólogo de Ramón Guillermo Aveledo ofrece un panorama general sobre el cambio: el paso de una nación históricamente receptora de inmigraciones a una que empuja a sus habitantes a emigrar, las preguntas que despiertan entre los científicos sociales esta nueva situación y que el coordinador del libro estructura en cuatro capítulos en los que se desgranan las causas que conducen a un 4% de la población a cruzar nuestras fronteras, sus emociones, su renuencia, en la mayoría de los casos, a regresar.

RAZONESLa voz de estos venezolanos se irá escuchando a lo largo del libro, en especial, en el capítulo cuatro, en donde conoceremos el número de emigrantes, su nivel de estudios y de formación profesional, el tiempo que llevan en el extranjero, su adaptación a la sociedad receptora. Cifras y porcentajes que los investigadores agradecerán por lo exhaustivo de los datos. Los lectores menos doctos en la disciplina valorarán los comentarios recabados en entrevistas y focus group, la palabra directa que verbaliza la mezcla de afectos de quienes toman la decisión de emigrar. De manera especial, unos y otros lectores apreciarán los dibujos realizados por los entrevistados en los que plasman lo que define el ser venezolano: qué valoran, qué cuestionan; también cómo perciben a la Venezuela actual. En ambos casos, la fuerza expresiva de las imágenes y los comentarios de las personas acerca de su propia experiencia revelan la dificultad para precisar la identidad nacional, los sentimientos encontrados hacia el país de origen, la necesidad de comprender, de justificar, de encontrar respuestas y cura a la escisión que sufrimos desde hace más de quince años.

EMBARQUE 2El libro compilado por Tomás Páez ofrece una panorama de esta nueva Venezuela, busca comprender el porqué de la negativa, casi unánime, de regresar, el deseo, sin embargo, de ayudar, desde el lugar donde se encuentran, a su reconstrucción; deseo que abriga igualmente quien coordina el volumen, cuya voz acompaña y se suma a la del resto de los venezolanos que han contribuido al coro de voces que conforman este libro.

De los libros

“Y les formulé una pregunta ingenua: ¿cuándo regresan a Venezuela? La respuesta gestual y verbal fue rotunda, no admitía dudas: se trataba de un “no” contundente, subrayado y en negrillas, como para que no resultase posible albergar algún tipo de duda. Al principio, la respuesta me causó asombro y reclamó toda mi atención. Luego, mientras le daba vueltas, e intentaba comprender y hallar razones a la magnitud de la respuesta, se fue transformando, de un modo progresivo, en una verdadera incitación al análisis y la comprensión de un hecho social, la diáspora venezolana.” (p. 47)
[…]
“Quien desconoce un fenómeno no está en capacidad de escuchar. Tampoco el reconocimiento de su existencia es garantía de que se lo escucha y de que se lo intenta comprender. Los venezolanos, los que están dentro y fuera de las fronteras, han estado rodeados de un gran silencio, de una gran soledad y atravesando un gran desierto… (p.348)

La voz de la diáspora venezolana. Tomás Páez, coordinador (2015): Los libros de la catarata. Madrid
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